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9 de marzo de 2016

Oscars y celuloide: la química de los premios más grandes del cine

Desde 1929, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos ha entregado las codiciadas estatuillas de los Oscars a los logros más notables en diversos campos relacionados con el cine. Para premiar a los, en su criterio, mejores profesionales del año anterior, se hace entrega de una estatua muy particular que tiene detrás de sí más química de lo que parece.

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Algunos datos sobre la estatuilla


Los Oscars representan a un caballero sujetando una espada de cruzado, con un estilo art déco. Se dice que el modelo que se utilizó fue el actor mexicano Emilio Fernández, alias "El Indio". El caballero está de pie sobre un rollo de película negro con cinco radios, que simbolizan las cinco ramas originales que se premiaban: actores, directores, productores, guionistas y técnicos.

Contando con la base metálica negra, que hasta 1945 era más corta y se fabricaba con mármol, mide 34.3 centímetros, y pesa 3.85 kilazos. Hasta 2015, se realizaban en la compañía R.S. Owens & Company de Chicago, y manufacturar 50 estatuillas llevaba aproximadamente un mes de trabajo. A partir de 2016, la encargada de elaborar los premios fue la empresa Polich Tallix de Nueva York, que cambió la composición usada hasta entonces para fabricarlos.

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¿De qué están hechos los Oscars?


Originalmente, la estatua se fabricaba en bronce (cobre con estaño en una proporción cercana al 12 %) sólido y se bañaba en oro, pero unos años más tarde se empezó a utilizar un metal diferente para la base: el peltre inglés o britannium. De aleaciones va la cosa. El peltre inglés es una mezcla de metales que recuerda a la plata por su superficie suave, y su composición suele ser de un 92 % de estaño, un 6 % de antimonio y un 2 % de cobre. Tiene un punto de fusión relativamente bajo en comparación con, por ejemplo, la plata (255 º C frente a los 962º C de la plata), por lo que es fácil de moldear.

Esta mezcla de metales era más tarde chapada en cobre, luego con alpaca (una mezcla de zinc entre un 8 y un 45 %, cobre en un 45 - 70 % y níquel 8 - 20 %), y finalmente en oro de 24 quilates.

Composición porcentual de metales usados en la fabricación de los Oscars. Fuente propia.

Sin embargo, durante los años de la Segunda Guerra Mundial, hubo escasez de varios metales, y los Oscars de tres ediciones se hicieron de escayola (sulfato cálcico o yeso de grano muy fino) pintada de dorado. Tras la guerra, la Academia intercambió a casi todos los galardonados los premios de pacotilla por unos metálicos y bañados en oro. A día de hoy, el Oscar de escayola del australiano Ken G. Hall por su documental "Kokoda Front Line!" (1942) sigue sin ser devuelto.

En la edición de 2016, la más reciente en el momento de escribir este post, se volvió a utilizar bronce como metal de base. Se escaneó digitalmente un Oscar de 1929 y se fabricaron moldes de cerámica impresos con tecnología en 3-D, que posteriormente se llenaron con el bronce fundido.

cast bronze oscars academy awards creation polich tallix
Fuente: Polich Tallix fine art foundry.

Cómo le dan ese toque dorado de glamour


Estos Oscars de bronce se pulien y se bañan en oro de 24 quilates mediante galvanizado, un procedimiento electroquímico que consiste en utilizar una corriente eléctrica para, primero, oxidar o hacer que átomos del oro de una placa (ánodo) pierdan electrones, y posteriormente reducir o hacer que los cationes metálicos que se han separado de esta plaquita ganen electrones y se vayan "pegando" sobre el cátodo, que en ese caso es nuestro Oscar de bronce pulido.

gold electroplating baño en oro galvanizado galvanizacion au sal anode salt cathode cátodo ánodo cianuro áurico gold cyanide potassium k potasio
Modificado del original de Buzzle.

Entre medias, los átomos metálicos de oro que formaban la barrita dorada inicial ahora pasan a encontrarse en una disolución electrolítica en forma de sales rodeando a la pieza que nos interesa cubrir (es decir, la estatuilla). Como hemos dicho, al moverse la corriente eléctrica desde el ánodo hasta el cátodo, se forma una capa uniforme de dicho metal sobre el cátodo, nuestro ansiado premio, mediante reducción en la interfaz que se forma entre la solución y el cátodo. De esta forma, los Oscars conservan ese brillo especial que recuerda a alfombras rojas y proyectores a pesar de llevar 88 añazos sobre sus espaldas.

En el siguiente vídeo de Tyler DeWitt se explica el proceso del galvanizado de forma muy sencilla y en inglés.


Fuentes:
El País (2016): Un ‘facelift’ de Oscar
Wikipedia: Academy Awards, Gold Plating
Hollywood Golden Guy (2008): Historic Academy Awards - Oscars
Kohl, PA (2010): Modern Electroplating, 5th Edition, Electrodeposition of gold

Esta entrada participa en LVI Carnaval de Química, alojado en el blog Ese punto azul pálido de @DaniEPAP.

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27 de enero de 2016

Radiación y celuloide: el radiactivo rodaje de "El conquistador de Mongolia"

El actor de Hollywood John Wayne, eterno protagonista de westerns, falleció el 11 de junio de 1979 en Los Ángeles, California, a la edad de 72 años a causa de un cáncer de estómago que padecía.

Se trata de una muerte puntual, pero si tenemos en cuenta que a fecha de 1981, un total de 91 personas de las 220 que estuvieron involucradas de una manera y otra en la grabación de su película "El conquistador de Mongolia" (The Conqueror, 1956) habían desarrollado algún tipo de cáncer, de los cuales 46 habían fallecido por esta causa, ya la cosa se pone más fea.

Vamos a hablar sobre una de las "películas malditas" de Hollywood y las circunstancias que rodearon su rodaje.


El set de rodaje de Snow Canyon


Se especuló mucho sobre la posible causa de ese cáncer que fue consumiendo al intérprete de imponente estampa, siendo una de las hipótesis más extendidas que la culpa fue de la radiación nuclear a la que estuvo expuesto, junto al resto del equipo de grabación, durante el rodaje de la película en el verano de 1955.

La película tenía como estrella a Wayne intepretando el papel de Temujin, más conocido como Genghis Khan, y fue producida por el magnate Howard Hughes, que inyectó seis millones de dólares para la producción del film, una cantidad desorbitada para la época. Dick Powell dirigió la cinta.

Las localizaciones de exteriores del rodaje, descartada la opción de rodar directamente en el lugar donde ocurrieron los hechos (Mongolia) por cuestiones puramente financieras, fueron tres parques naturales del desierto de Escalante en Utah: el Parque Zion, el de Bryce Canyon y el Parque Estatal de Snow Canyon, que resultó muy polémico.

Este último set de grabación estaba situado en el desierto cerca de St. George, Utah, a 200 km de distancia al este en la dirección del viento del campo de pruebas de armamento nuclear Nevada National Security Site o Nevada Test Site de las llanuras de Yucca, donde dos años antes, en 1953, el Ejército de los Estados Unidos de América realizó 11 pruebas de armas nucleares en la superficie como parte de la Operación Upshot-Knothole, que algunos aseguran que llegaron a sumar 468 kilotones de energía liberada.

El ultimo ensayo nuclear en la zona tuvo lugar en junio de 1953, y el equipo de trabajo de la película era muy consciente de que escasamente dos años antes se habían realizado pruebas y había caído lluvia radiactiva sobre la misma arena sobre la que caminaban todos los días. Hay incluso fotos del rodaje con John Wayne bromeando con un contador de radiación Geiger, pero en la época no se tenía tanta consciencia sobre los efectos a largo plazo de la exposición a radiación nuclear.

Los trabajadores de la película pasaron 13 semanas trabajando y alojados en esta localización, y muchos notaron cosas extrañas que podían estar relacionadas la radiación de las pruebas nucleares, a pesar de que el gobierno federal aseguró a los cineastas que no había ninguna amenaza para la salud pública. Sin embargo, algunos miembros del equipo afirmaron que las arenas del desierto de Utah tenían un resplandor o brillo de color rojizo, pero bromeaban al respecto por el desconocimiento de las implicaciones en la salud de la radiación. Dónde acaba la leyenda y empieza la verdad, no lo sabemos.

Pero para más inri, una vez terminados los trabajos de grabación en el desierto, Howard Hughes pidió que 60 toneladas de arena de la árida zona fueran transportadas a los estudios de Hollywood para aumentar la verosimilitud de las tomas que volvieron a rodarse en plató para finalizar el montaje.

Foto del rodaje de "El conquistador de Mongolia". John Wayne y otros
miembros del rodaje aparecen con un contador Geiger.

Y empezaron las desgracias


Tras su estreno en 1956, la película fue denostada por la crítica del momento, que dejaba en evidencia las pobremente ejecutadas secuencias de acción y el poco creíble conflico amoroso que surgue en medio de una guerra, y resultó ser un fracaso en taquilla. En IMDb, la megaproducción épica cuenta actualmente con una puntuación de ¡tan solo 3,3 sobre 10!

Pero eso no era nada en comparación con la que se venía encima: en 1956, el mismo año del estreno de la película, el compositor que se encargó de la banda sonora de la película, Victor Young, falleció por una hemorragia cerebral causada por un tumor cerebral. En 1963, siete años después del estreno de la película, el director de la película Dick Powell murió a causa de un linfoma, y el actor Pedro Armendáriz, tras el diagnóstico de que padecía un cáncer de riñón terminal, se suicidó ese mismo año.

Años después, la oscarizada actriz Agnes Moorehead, que interpretó el papel de Endora en Embrujada (la famosa serie, no la manida película), falleció por un cáncer de pulmón en 1974, y Susan Hayward, coprotagonista de la película, un año más tarde murió por un tumor cerebral. Nuestro protagonista John Wayne, desarrolló un cáncer de pulmón que le fue extirpado en 1964, y falleció en 1971 a causa de un cáncer de estómago con metástasis en hígado y páncreas. Otro actor de la película, John Hoyt, falleció ese mismo año por un cáncer de pulmón.


Los datos


Un total de 91 de las 220 que participaban en el rodaje en el desierto de Utah desarrollaron un cáncer en los 30 años que siguieron al estreno, 46 de ellos incluso antes de 1980. La revista People publicó un artículo en 1980 en el que aseguraba que la cifra real era de hasta 150 personas afectadas, contando con familiares de los actores que visitaron el set, por efecto de las partículas radiactivas que fueron arrastradas por el viento desde la base de las pruebas nucleares que se depositaron en la zona de rodaje.

Aunque no se testaron bombas durante la filmación de "El conquistador de Mongolia", dos de las 11 explosiones controladas que ocurrieron el año anterior, "Simon", de 51,5 kilotones y "Harry", de 32,4 kilotones tuvieron más potencia que la bomba "Little Boy" que se lanzó sobre la ciudad de Hiroshima en 1945 tenía una potencia de 16 kilotones, y sabemos cómo acabó la cosa.

Es más que probable que hubiera abundante radiación de larga permanencia en el área, ya que isótopos radiactivos producto de la fisión nuclear como el estroncio-90 y cesio-137 no podían haber reducido su radiactividad lo suficiente como para no afectar negativamente a las personas, y además las dunas de Snow Canyon eran ideales como reservorio natural de material arrastrado por el viento.

los simpson campo nuclear tomaco tomacco uranio brillante homer marge uranium

En estudios posteriores, liderados por los datos publicados en el libro de los hermanos Medved, "El salón de la vergüenza de Hollywood" (The Hollywood Hall of Shame, 1984), pocas personas dudan ya de la correlación entre la radiación remanente del desierto y su efecto sobre los actores y trabajadores en ese fatídico lugar de rodaje.

Los efectos sobre la salud se extienden también supuestamente a los habitantes de St. George, la localidad más cercana, o incluso a la población del estado de Utah. Aseguran que las tasas de incidencia de leucemia en neonatos que nacieron en la década de los 50 aumentaron hasta un 40 % en comparación a los datos inmediatamente anteriores, y que la prevalencia de cáncer de tiroides en la población de St. George aumentó considerablemente en comparación con la incidencia normal de estas enfermedades después del periodo en que las pruebas tuvieron lugar.


¿Correlación implica causalidad?


A pesar de que las cifras a priori apuntan lo contrario, es muy difícil confirmar de forma fiable la hipótesis de que todos estos casos estuvieron relacionados directamente con la radiación nuclear.

Hay que tener en cuenta otros factores de riesgo, ya que algunos actores como John Wayne o Agnes Moorehead eran grandes fumadores, y Wayne en concreto fumaba nada más y nada menos que ¡6! paquetes de cigarrillos al día, además de ser un bebedor empedernido que llegó a decir "nunca me fiaría de un hombre que no bebe".

Además, el riesgo de desarrollar un cáncer en EEUU es de un 43 % en hombres, siendo un 23 % las probabilidades de fallecer por esta causa. En mujeres, los datos son del 38 y el 19 %, respectivamente. Esta media esperada encaja dentro de los datos de mortalidad y morbilidad que se dieron dentro del tamaño muestral de los 220 trabajadores de la película. Luego no se puede afirmar a ciencia cierta que la radiación fuera la causante directa de los cánceres, ya que los datos se encuentran dentro de la normalidad.

Fuentes:
Burton J (Utah History to go, 2015): Nuclear Testing and the Downwinders

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18 de noviembre de 2015

Coches y celuloide: el singular inicio de los autocines

Un concepto en desuso en España, pero muy famoso por películas que retratan a la sociedad americana de los años 50 y 70, es el de los autocines (drive-in theatres). Casi extintos en la península, tuvieron su auge en los Estados Unidos de América hace unas décadas.

Hagamos un recorrido por la historia que une a los coches con el cine.

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La madre de un tal Hollingshead: la musa del autocine


Corría el año 1932, y Richard Milton Hollingshead, Jr. (1900 - 1975), vendedor en la compañía de su padre Whiz Auto Products de Camden, Nueva Jersey empezó a experimentar con proyecciones de películas familiares al aire libre en el porche de su casa en la avenida Thomas de Riverton.

Cuenta la leyenda que la madre de Hollingshead era una mujer obesa, y como no podía sentarse cómodamente en las butacas normales de los cines, su hijo buscó una alternativa más apropiada para personas de gran tamaño que encajaba perfectamente en una sociedad americana enamorada de los coches utilitarios.

Además, nuestro inventor tenía en mente los hábitos de consumo de los americanos, ya que, durante la Gran Depresión, se dio cuenta de que la gente recortaba principalmente sus gastos en comida, ropa, coches e ir al cine, en ese orden descendente. Vio un filón al darse cuenta de que, a pesar de la crisis, seguían yendo a sus cines locales.

Tras clavar dos sábanas blancas cosidas entre sí que hacían las veces de pantalla a unos árboles de su jardín y colocar un projector Kodak en el capó de su coche, puso una radio detrás de la pantalla y fue probando diferentes volúmenes de sonido con las ventanas de coche tanto bajadas como subidas. Simuló lluvia con un aspersor de jardín y comprobó que no afectaba demasiado ni al sonido ni a la vista de la pantalla. Calculó también la distancia ideal para que, colocando el eje delantero de los coches sobre unas rampas que elevaban la parte delantera, permitieran que la vista de la pantalla fuera perfecta sin que se obstaculizara por otros coches adyacentes.

Aunque en 1921 C. Caver ya había experimentado con proyecciones públicas de películas mudas en Tejas, fue Hollingshead quien solicitó la patente de su invención en 1932. Recibió la licencia de los EEUU nº 1,909,537 en mayo del año siguiente, que le otorgaría 17 años de propiedad intelectual con derecho a cobrar royalties por cederla.

drive-in theatre theater hollingshead autocine patent patente
Diagrama del autocine diseñado por Hollingshead que formaba parte de su patente.

El primer autocine abierto al público


Menos de un mes después de conseguir la patente y con la ayuda de tres inversores que aportaron una cantidad cercana a los 30,000 $, se abrió al público el primer autocine como tal, llamado "Park-It Theatre" el 6 de junio de 1933 en el bulevar del Almirante Wilson en Nueva Jersey bajo el eslogan "Toda la familia es bienvenida, no importa lo escandalosos que sean los niños". Publicitaron el autocine como una forma de pasar la velada cómoda e íntima, donde se podía fumar y comer dentro del propio coche sin molestar a los demás, y encima ahorrando un dinero en niñeras porque los niños podían quedarse dormidos en los asientos traseros del automóvil.

Publicidad del autocine, representando a la cantante y presentadora
de radio y TV de grandes curvas Kate Smith.
Contaba con 400 plazas para automóviles en un recinto de 1,6 km2 rodeado de vallas y árboles altos para evitar que mirones consiguieran ver las películas gratis. Los coches se aparcaban sobre un suelo de gravilla con una capa de aceite que cumplía la función de evitar que se formaran polvaredas al circular los vehículos, y también para que no se acumularan mosquitos. Estaba presidido por una pantalla de 12x15 m colocada a 3,5 m de distancia del suelo, acompañada por tres altavoces de 1,8 m de RCA Victor que se colocaron junto a la pantalla y que se escuchaban a varios kilómetros a la redonda.

La entrada costaba 25 centavos por persona, más 25 ¢ por coche,con un
coste máximo de 1$, algo más caro que un cine normal de la época.
La primera película que se proyectó fue "Two white arms" (Fred Niblo, 1932), también conocida como "Wives Beware" y protagonizada por Adolphe Menjou, considerada entonces una película algo pasada de moda, y por cuyo alquiler de los rollos durante cuatro días se pagó 400 $, que era una cantidad desorbitada en comparación a los 20 $ que solían pagar a la semana los cines habituales.


Problemas asociados


Esta, entre otras razones, fue una de las causas de que el autocine original de Hollingshead apenas estuviera en funcionamiento durante algo más de dos años. Otro problema era que el sonido de los altavoces no era bueno y había dificultades en la sincronización con las imágenes de las películas, y al tener las ventanillas bajadas para escuchar mejor, los insectos entraban en los automóviles.

En 1936, un empresario compró el cine a Hollingshead, que no veía demasiado rentable el negocio, y lo trasladó a Union, Nueva Jersey.

Park-It Theaters, Inc. cedió sus derechos a la empresa Loews Drive-In Theatres, Inc., pero tuvieron algunos obstáculos recaudando los royalties de la nueva filial. Tras una batalla legal con un un juicio de por medio, la patente original fue finalmente invalidada en el año 1950.


La repercusión del autocine


Independientemente del fracaso financiero que supuso el primer autocine, el concepto se extendió a otros estados y llegó a alcanzar su máximo apogeo a finales de los años 50.

Se introdujeron mejoras relacionadas con el sonido: primero, se instalaban altavoces para cada coche en cada sitio de aparcamiento, y en los años 70 se emitía la pista de audio de las películas a una determinada frecuencia de radio, primero en AM y después en FM, para que cada coche la sintonizara y adaptara el volumen a sus gustos, eliminando de esta forma el inconveniente de los insectos al tener la ventanilla bajada.

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Fuente;
Mike Diamonds et al. (University of Michigan, 2007): Drive-in culture: Drive-In theater

30 de septiembre de 2015

Gritos y celuloide: ¿de dónde viene el grito Wilhelm?

Algunos gritos de cine se quedan marcados para siempre en nuestra cabeza. Tenemos, por ejemplo, el grito de terror de Marion Crane en la famosa escena de Psicosis (1960), los graciosos gritos de Kevin McCallister en las dos primeras entregas de Solo en casa, y el desgarrador grito de Michael Corleone en una de las últimas escenas de El Padrino, parte III (1990).

Macaulay Culkin Kevin McCallister solo en casa Mi pobre angelito chris columbus john hughes

Dentro de la categoría de gritos de cine, el grito Wilhelm es otro de esos que, por mucho que lo intentes, no puedes olvidar. Se trata de un efecto de sonido de stock que se ha usado en más de 300 películas, programas de televisión y videojuegos hasta la fecha desde 1951.


El origen del grito Wilhelm


El peculiar grito se usó por primera vez  a principios de los 50 en la película Tambores Lejanos (Distant Drums), en una escena en la que los soldados atraviesan andando un pantano de Florida y uno de ellos es atacado y arrastrado al fondo de la ciénaga por un caimán. Desde entonces, se ha usado habitualmente cuando algún personaje es disparado por un arma de fuego, cae desde una gran altura o resulta alcanzado por una explosión.


Probablemente, el grito fue proferido originalmente por el actor y cantante Sheb Wooley, que trabajó sin estar acreditado en la película "Tambores lejanos". Interpretó al soldado Jessup y además grabó líneas de diálogo adicionales para las voces de fondo en varias escenas. Años después de que falleciera, la viuda de este actor, Linda Dotson, confirmó en una entrevista que la voz de su marido era aquella que se había utilizado tantas veces en el cine.

Wooley grabó en una toma cinco gritos más para ser utilizados en la película, además del grito utilizado para la conocida del caimán, que corresponde con el quinto grito de la sesión. Estos se grabaron en una cinta llamada "hombre mordido por caimán, y grita", y se usaron finalmente las tomas 4, 5 y 6. Estos tres gritos son los reconocidos como "Wilhelm" por los especialistas de sonido.

El famoso grito toma prestado su nombre del primer uso que le dio el estudio Warner Bros. procedente de su biblioteca de sonidos: el soldado raso Wilhelm, un personaje del western La carga de los jinetes indios (The charge at Feather River, 1953) que es alcanzado por una flecha de los indios, como se puede ver en el primer fragmento del vídeo a continuación. Se cree que esta película es la tercera que utilizó el efecto de sonido.



Popularidad del grito


El resurgimiento del uso de este efecto se debe en parte a Ben Burtt, diseñador de efectos de sonido de la La guerra de las galaxias (1977). Burtt redescubrió la grabación original, etiquetada como "hombre siendo comido por caimán", y la incorporó en una escena de Star Wars. En los años posteriores, el especialista en sonido fue colocando el efecto en otras películas en las que trabajó, especialmente aquellas relacionadas con George Lucas o Steven Spielberg.

De esta forma, el efecto de sonido ganó más popularidad en las siguientes décadas tras haber sido usado en  tanto en la saga de Star Wars como la de Indiana Jones. Cabe mencionar que en Indiana Jones y el Templo Maldito (Indiana Jones and the Temple of Doom, 1984), se usa el grito en una escena en la que un hombre es comido por un caimán, homenajeando al uso original que se le dio. Otros realizadores "heredaron" el uso de esta cuña, convirtiéndose en una especie de broma tradicional dentro del gremio de realizadores de cine.

Ha llegado a usarse en películas de Disney como La bella y la bestia (Beauty and the beast, 1991), Toy Story (1995) o  Up (2009) y en otros muchos blockbusters debido a que varios directores lo emplean a lo largo de su filmografía. Podemos citar como ejemplos a Django desencadenado (Django unchained, 2012), Malditos bastardos (Inglorious Basterds, 2009), Kill Bill: vol. 1 (2003) o Reservoir Dogs (1992), todas dirigidas por Quentin Tarantino, Batman Vuelve (Batman returns, 1992) y El planeta de los simios (The planet of the apes, 2001), ambas de Tim Burton, o varias de las películas del neozelandés Peter Jackson.

No solamente es un grito exclusivo del cine, ya que se ha empleado en videojuegos, como Call of Duty 2, Grand Theft Auto IV o Half life 2, en anuncios de televisión y otras plataformas.



Fuentes:

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20 de mayo de 2015

Tostones y celuloide: ¿por qué estallan las palomitas?

La relación entre el cine y las palomitas se remonta a la década de 1930 durante la (otra) Gran Depresión, donde se usaron como un reclamo asequible más para ir al cine en la época. Hacia 1945, y tras la escasez de otros aperitivos o snacks durante la Segunda Guerra Mundial, el cine y las rentables palomitas se habían vuelto inseparables, haciendo casi imprescindible un buen cubo de palomitas para disfrutar plenamente de la experiencia cinéfila.

Pero, para poder difrutar plenamente de ese snack tan maleable, que va bien con sal, mantequilla, aceite, azúcar o caramelo, debemos hacernos antes una pregunta: ¿por qué estallan los granos de maíz?

500 días juntos cine cinema popcorn palomitas summer tom laughing love

La "explosión" del maíz (Zea mays var. everta) se basa en el cambio de estado de líquido a gaseoso de una pequeña cantidad de agua que queda dentro de la semilla. Cuando las semillas de maíz se calientan a 100ºC, el agua se evapora y en esta forma de gas se expande en volumen. Es necesario que la humedad de un grano ronde el 13,5-14 %, o de lo contrario no se producirá el estallido.

A su vez, el almidón del interior de la semilla que rodea a la gota de agua se funde por el calor y se convierte en una sustancia viscosa muy caliente. El almidón es un homopolisacárido formado por muchas unidades de glucosa unidas por dos tipos de enlace glucosídico. Forma largas cadenas de amilosa y amilopectina, tiene función de reserva energética en plantas y se encuentra en abundancia, por ejemplo, en las patatas, el arroz o el maíz, entre otros.

starch enlace glucosídico glicosídico glucosa glucose glycosidic bond

Volviendo a nuestros granos de maíz, la semilla seguirá calentándose hasta los 175-180ºC sin que estalle, pero cuando la presión dentro del grano alcance unos 9.50 kg/cm², estallará la cáscara o pericarpio que rodea a la cariópside.

Mientras se produce el estallido, se libera el vapor de agua que había en el interior, y el almidón blando se infla y esparce junto a polímeros de proteínas que también se encontraban dentro, enfriándose en contacto con el aire casi inmediatamente. Este fenómeno da lugar a la forma un tanto caótica de las palomitas, como se puede observar en el siguiente vídeo de The Slow Mo Guys:


Dependiendo de cómo haya estallado la palomita, ésta puede tener dos formas básicas: "de champiñón" o "de mariposa":

popcorn shapes mushroom star formas palomitas champiñón estrella mariposa butterfly
Formas básicas de palomitas: en champiñón (i) o en mariposa (d).
Wikimedia Commons.
En el primer caso, la semilla se expande de forma homogénea, pero en el segundo caso el almidón sale por cualquier sitio por donde ser rompa la cáscara del grano, como rodeando su propio eje. Se emplea más el primer tipo, de champiñón, para las palomitas con sabores o caramelo, para lo que se emplean y hacen estallar semillas de maíz variedad everta con la cáscara más dura.


Este fenómeno de "palomitización" se produce también con granos de quinoa, mijo, sorgo y de amaranto, y los requisitos imprescindibles son que contengan en su interior un endospermo rico en almidón y una cáscara o pericarpio grueso y duro. En otros casos como el arroz integral que se usa en el té verde genmaicha de origen japonés, el torrefactado de los granos de arroz puede dar lugar también a un estallido que se asemeja al del maíz.

Fuentes:

25 de febrero de 2015

Gore y celuloide: ¿cómo fingir sangre en el cine?

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Desde la escena de la ducha de "Psicosis" de Hitchcock pasando por la icónica secuencia de "Carriede Brian De Palma en 1976, la sangre falsa que se utiliza en el cine ha ido cambiando de "receta" a lo largo de los años, sin que el CGI llegue a desterrar este arte casi centenario.

La sangre falsa que se emplea en las películas, a veces llamada "Kensington Gore" por la calle de Londres, tiene una historia dilatada en el cine. Ya en los films en blanco y negro, antes de cualquier censura del tipo Código Hays en Hollywood, se empleaba sirope de chocolate para fingir el rojo líquido, debido a que creaba un contraste más marcado que si usaran un líquido rojo. En "Psicosis" de Hitchcock (1960), se utilizó sirope directamente apretando la botella de plástico de la marca Shasta, que en aquella época era un método de envasado novedoso y acabó imponiéndose al tradicional sirope de la marca Hershey's.

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Hitchcock utilizó sirope de chocolate "Shasta" por el aplicador de su bote de plástico.
Con la llegada del technicolor, aparecieron también nuevos retos para representar sangre en la pantalla. En "La Maldición de Frankenstein" de la Hammer de 1957, de producción británica y por tanto libre de la censura del Código Hays, ya comenzó a correr la sangre a color por el celuloide, aunque no de la forma más correcta. En la nombrada "La Maldición de Frankenstein", y la primera película de Drácula encarnado por Christopher Lee ("Horror of Dracula", 1958), la sangre era de un color brillante, casi de dibujos animados.

christopher lee dracula drácula blood fangs sangre colmillos
Antes de hacer sinfonías metal, Lee tuvo un pasado oscuro brillante.
Llamado "el Padrino del Gore", el realizador Herschell Gordon Lewis, sabía que esto era un problema, y mientras trabajaba en la que está considerada como la primera película del género gore o splatter, "Blood Feast" (1963), se dio cuenta de que la sangre falsa utilizada hasta la fecha tenía un tono morado, ya que había sido diseñada para películas en blanco y negro. Para evitar seguir usando este material que no estaba a la altura de sus exigencias, concretó con los Laboratorios de Investigación Barfred de Florida la fabricación de una sangre personalizada.

Para otros directores como Jean-Luc Godard, el color rojo brillante de la sangre no era un problema. Sin ir más lejos, Godard utilizó sangre falsa de color brillante e irreal para su película "Pierrot Le Fou" (1965), ya que esta estética encajaba bien dentro de su abordaje abstracto e intimista en los films. Cuentan que cuando Cahiers du cinema señaló que "había mucha sangre en Pierrot", el director respondió "Sangre no, rojo".

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El desaparecido Dick Smith, responsable de la famosa escena gore de Scanners (1981) revolucionó la sangre falsa que se usaba en películas y el maquillaje empleado, y su contribución al cine quedó plasmada en películas pioneras en sangrías como "El Padrino" (1972), "El Exorcista" (1973) y "Taxi Driver" (1976). Smith llegó a perfeccionar su propia receta para la sangre falsa:
  • 1 quart (unos 900 ml) de sirope de maíz blanco (base).
  • 1 c/c de metilparabeno (preservador para tomas largas), o en su defecto de óxido de zinc.
  • 57 g de colorante alimentario rojo "Ehlers".
  • 5 c/c de colorante alimentario amarillo "Ehlers" (ajustar a la tonalidad deseada).
  • 57 g de solución humectadora Kodak Photo-Flo (¡venenosa! Daba la densidad justa para que la mezcla roja fluyera sobre la piel, pero empapara los textiles como la sangre real).
  • 57 ml de agua.
Esta nueva sangre ficticia resultó ser demasiado real: cuando la Motion Picture Association of America (MPAA) evaluó la película "Taxi Driver" de Scorsese, amenazó con darle clasificación X por el baño de sangre del clímax. Columbia Pictures le dijo al director que si no cambiaba el montaje del film para darle una clasificación R, lo harían ellos mismos. Esto significaría destrozar la escena final, así que Scorsese desaturó el color de la sangre de la secuencia hasta un tono sepia para darle un toque menos realista. Finalmente, la MPAA le dio a la película la ansiada clasificación R, aunque el propio director pensaba que esta nueva sangre era incluso más perturbadora.

En "Carrie", la sangre que se empleó en la famosa escena del baile de fin de curso fue una mezcla de jarabe de maíz, un edulcorante a base de almidón o fécula de maíz, y colorante rojo. Quedó muy bien en el celuloide, pero Sissy Spacek notaba cómo la pegajosa sangre se iba solidificando cuando se prendía fuego al gimnasio.

Actualmente, existen docenas de recetas para la sangre falsa, y algunas son variaciones de la original de Dick Smith. Para fabricar sangre comestible que un actor pueda introducir sin problemas en su boca, existen la "Sangre de chocolate" y la "Sangre de mantequilla de cacahuete". En la saga de Posesión Infernal, el actor Bruce Campbell usó otra sangre comestible a base de crema espesante no láctea en polvo para el café (un concepto poco conocido en España, "creamer" en inglés). Tras muchas escenas, sintió cómo su camisa empapada en sangre falsa se fue endureciendo hasta llegar al punto de romperse. Para simular el ectoplasma de los no-muertos, en la primera película de 1981 se utilizó jarabe de maíz también.

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Bruce Campbell: acostumbrado a tratar con sangre falsa desde 1981.
Para más comodidad, se puede comprar un tipo de sangre falsa a base de alcohol al módico precio de 65 $ el medio litro llamada Fleet Street Bloodworks creada por Robert Benevides, profesor de maquillaje de efectos especiales en la Universidad de Nueva York.

En una misma película es común emplear diferentes tipos de sangre falsa: dependiendo de diferentes factores como la iluminación, si debe ser comestible o no, si interesa que se mantenga fresca o se seque poco a poco, si se pretende que sea sangre arterial (más clara) o venosa (más oscura), y el estilo que busque el director, pueden usarse hasta 9 variedades de sangre en una misma obra. Para la escena en La Casa de las Hojas Azules de "Kill Bill vol. 1" (2003) donde La Novia se enfrenta a los esbirros de O-Ren Ishii, Tarantino ordenó más de 380 litros de "sangre samurai", que según él es diferente a la que se usa en las películas de terror. Él conocerá su fórmula secreta.

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88 eran pocos locos para una Novia buscando su venganza.

5 de diciembre de 2014

Bodrios y celuloide: ¿quién es Alan Smithee?

Alan Smithee, también conocido como Allen Smithee es un prolífico director de cine que cuenta en su filmografía con 77 películas dirigidas desde 1968 hasta hoy, además de 19 créditos como guionista, 9 como actor, y 8 como productor.

eric idle alan smithee director burn hollywood film
El Pythoniano Eric Idle encarnando a Alan Smithee.
Se trataría de un currículum extensísimo en el mundillo del celuloide, de no ser porque esta persona no existe. El nombre es un pseudónimo usado por directores de cine reales que no se sienten lo suficientemente orgullosos de su trabajo y reniegan de él utilizando el nombre de Alan Smithee.

dune david lynch directed by alan smithee credits
Créditos de la versión extendida para televisión de "Dune" (1984).

¿Quién es Alan Smithee?


El término data de 1969, cuando los directores Don Siegel y Robert Totten tuvieron una disputa sobre el montaje final de la película "La ciudad sin ley" (Death of a Gunfighter), ya que Toten había filmado mucho más metraje que Siegel, pero finalmente aparecieron de forma desproporcionada al trabajo invertido las secuencias de ambos. El Sindicato de directores de Estados Unidos o DGA (Directors Guild of America) reconoció que la película no representaba la visión de ninguno de los dos directores, así que les concedió el derecho a usar el pseudónimo Allen Smithee. Como curiosidad, los críticos de cine de The New York Times alabaron el "ingenioso trabajo de este nuevo director",

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Alan, ya no Allen, Smithee pasó a ser reconocido como pseudónimo oficial por el DGA, y cualquier director podía usarlo si no estaba satisfecho con su trabajo hasta el año 2000 siempre que demostrara delante de un comité del Sindicato que no había tenido control creativo sobre la película.

Más adelante también el director Jud Taylor repudió su obra "El cowboy de hierro" (Fade-In/The Iron Cowboy), originalmente de 1968, ocultando su nombre real de forma retroactiva. Taylor recurriría a este truco en alguna ocasión más a lo largo de los años.


Desde el año 2000, el nombre se ha usado de forma libre tanto por directores como guionistas, y hasta por realizadores de videoclips musicales, cómics, o videojuegos. Aprovechamos para aclarar que la leyenda urbana que sostiene que el nombre de Smithee es un anagrama de "the alias men" es falsa.


Créditos recientes


Casos notables del uso de este apodo son, además de películas originales, montajes para televisión como el montaje extendido de "Dune" (de David Lynch) o el de "Esencia de Mujer" (Scent of a Woman, de Martin Brest). En otro caso, hasta le vino bien a Paul Verhoeven que ocultaran su nombre de la nueva versión recortada de la más que deficiente "Showgirls".

Se puede consultar su filmografía completa en su perfil de IMDb.

Fuentes:
IMDb: Alan Smithee

8 de noviembre de 2014

Drogas y celuloide: ¿cómo fingir sustancias de abuso en el cine?

"El precio del poder" (Scarface), "Blow", "Trainspotting", "Boogie Nights", "El lobo de Wall Street"... Todas estas películas tienen un denominador común: en ellas se muestra mucha, muchísima droga (que, a priori, consideramos ficticia).

¿Cómo consiguen los magos de Hollywood hacernos creer que en la gran pantalla se manipulan sustancias psicoactivas reales?


Cocaína


Para mostrar unas rayas o montoncitos sobre una mesa, se usa almidón de maíz mezclado con una menor proporción de polvos de talco, ya que el almidón solo tiene una textura pegajosa y compacta. Si el actor o actriz tiene que aspirar la "cocaína", se usa lactosa pulverizada o, si el intérprete es alérgico a esta sustancia, vitamina B en polvo.

Tras muchas tomas repitiendo la escena y muchas "rayas" esnifadas, el actor puede terminar con una congestión nasal importante, con lo que se suele utilizar un tubo recubierto en su interior con vaselina, de forma que al aspirar el polvo, la mayoría se queda adherido a la vaselina y no llega a la nariz del actor.

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Crack


Las piedras o rocas de crack, compuestas de cocaína mezclada con bicarbonato sódico en la realidad, se emulan quitando la sustancia psicoestimulante y mezclando únicamente bicarbonato sódico y unas gotas de pegamento de contacto.


Éxtasis / MDMA


Es más sencillo simular las pastillas, ya que con un comprimido con lactosa u otro azúcar, que se usan normalmente como excipientes, se consigue el efecto visual deseado. La apariencia se completa con algún sello o logotipo en cada una, y se bañan en colorantes alimentarios.

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Heroína


Si lo que queremos es mostrar en una escena este analgésico opioide en polvo, se usa una mezcla de leche en polvo e inositol (vitamina B8).

Cuando se "cocina" la heroína en una cuchara, sin embargo se calienta bicarbonato sódico y azúcar para dar ese color pardo. En las escenas en la que un personaje se inyecta la droga, se usan jeringas con agujas retráctiles y punta redonda.

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Hongos alucinógenos


Para conseguir en apariencia setas mágicas, sólo hay que utilizar hongos congelados de cualquier supermercado asiático.


Marihuana


En vez de enchufarse un porro, los actores suelen fumar marihuana tratada para eliminar el tetrahidrocannabinol o THC, el principio activo que le otorga el efecto farmacológico, o simplemente se usa orégano, como, por ejemplo, en la película "El club de los cinco".



Metanfetamina


Fingir que se consume esta sustancia por vía oral es como comer un caramelo, ya que se usan cristales de azúcar pequeños mezclados con algún colorante alimentario si interesa.